jueves, 3 de mayo de 2007

Cuando el amor gobernaba en los campos de la alegría

Rellenar un iPod de 80 gb te permite revisar toda tu colección de cd's y encontrarte con grandes sorpresas, y sobre todo, dejarte llevar por unos recuerdos que creías olvidados.
Ayer por la noche, mientras importaba discos a la memoria de ese precioso aparato me di de bruces con un artista que tenía apartado y defenestrado. Hacía años que no lo escuchaba con calma y había olvidado que, antes de convertirse en un bufón únicamente interesado en salir con modelos había demostrado todo su genio en tres discos perfectos, que le habían encumbrado al panteón de los artistas negros de la época, junto con Prince y Terence.
Entre 1989 y 1993, el señor Kravitz grabó canciones majestuosas, llenas de rock, soul, funk y blues, en una suerte de mestizaje brillante que desembocaba en un pop perfecto. De la noche a la mañana, tras la publicación de Let love rule, se hace un hueco en la élite rock y empieza a codearse con los maestros. Un disco con un sonido digno de las grabaciones de George Martin, en el que la producción y todos los instrumentos corren a cargo del propio Lenny, algo que se convertirá en costumbre y que le une más a su idolatrado Prince.
Posteriormente lanza Mama said (qué gran nombre). Un album tan robusto como el anterior, pero lleno de hit singles. Canciones como "Always on the run", "Stand by my woman", esa pequeña joya de la música contemporánea llamada "It ain't over 'til it's over" o "What goes around comes around" son sólo algunos ejemplos. La colaboración de Slash en el primer single y en la perfecta "Fields of joy" nos hace pensar que nuestro querido genio de la guitarra debería haberse ido con Lenny al salir de los Guns. Menuda pareja. Por cierto, los arreglos de Lenny estaban a la altura de los más grandes.
Finalmente en 1993, ya con una tensión anticipada y con demanda por parte de un público más amplio Lenny publicó Are you gonna go my way, el disco que le consagró definitivamente entre el gran público, pero que, por el contrario, puso fin a su tremenda capacidad de generar clásicos y con el que inició una caída en picado que parece no tener fin. El tema que da título es una construcción potente y directa sostenida en un riff antológico. La épica "Sister", "Is there any love in your heart" o esa delicia pop llamada "Heaven help" vertebraban un disco, si no tan perfecto como los anteriores, brillante en grado sumo.
Después, lo comentado: discos mediocres, con un tema o dos buenos, cambios de imagen ridículos, apariciones en fiestas de la jet, y un ego que parece crecer al mismo ritmo que desciende su talento. Pero eso no nos debe hacer olvidar que a principios de los noventa Lenny era un genio.
Os dejo con el video que me lo descubrió. Recuerdo que fue una tarde, viendo la tele, cambié de canal y lo pillé empezado, pero me quedé maravillado por esa melodía y esa voz. Aún hoy me pone los pelos de punta, menuda canción.

4 Comments:

Blogger MONTERO said...

Eso es, rememorando genios. Gran temazo, mi banda sonora de la Expo´92. Qué tiempos aquellos!!! :-)))))) Eso era una estrella? Danuta dixit. Quieres venir a comer conmigo? El Moro dixit.

5:24 p. m.  
Blogger >>> rbk said...

Nunca profundicé demasiado en él pero si rrecuerdo muy buenos temas. Cuando a una carrera como la suya le pasa eso me hace recordar una frase que dice un amigo cuando no hace algo bien: "o guapo o listo, ¡no puedo tenerlo todo! Creo que a Lenny le repitieron demasiadas veces lo guapo que era y se ahogó en su ego.

6:17 p. m.  
Blogger dt said...

Tienes razón rbk, lo más seguro es que ni siquiera necesitase que se lo repitieran.

6:18 p. m.  
Blogger dt said...

@ montero

cierto amigo, vaya tiempos. Yo escuchaba a los Guns y soñaba con que alguna rubia protagonizara mi particular November Rain. Vaya par de gilis.

6:20 p. m.  

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